Cuáles son los 3 modelos de desarrollo de software más utilizados

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  • Lectura: 10 min
  • Autor: altamira
  • Fecha: 4 de agosto de 2026
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Desarrollo de software

Cuáles son los 3 modelos de desarrollo de software más utilizados

Los tres modelos de desarrollo de software que suelen utilizarse como referencia para organizar un proyecto son cascada, ágil e iterativo. Cada uno define de manera diferente cómo se planifican los requerimientos, se construyen las funcionalidades, se validan los avances y se gestionan los cambios.

No son los únicos modelos disponibles. También existen enfoques como espiral, modelo V, Lean, DevOps y desarrollo rápido de aplicaciones. Sin embargo, cascada, ágil e iterativo permiten comprender las principales formas de estructurar un proyecto: mediante fases consecutivas, entregas frecuentes o mejoras graduales sobre versiones funcionales. IBM reconoce varios modelos dentro del ciclo de vida del software y señala que su elección depende de la claridad de los requerimientos, la complejidad y la experiencia del equipo.

En empresas peruanas de minería, manufactura, agroindustria, retail y banca, elegir el modelo correcto influye en el control del presupuesto, la participación de los usuarios y la capacidad para responder a nuevas necesidades. Una metodología poco adecuada puede producir retrasos, retrabajo o entregas que no reflejan la operación real.

¿Qué es un modelo de desarrollo de software?

Un modelo de desarrollo de software es una forma estructurada de organizar las actividades necesarias para diseñar, construir, probar, implementar y mantener una solución. Define cómo se relacionan las etapas del proyecto y cuándo deben realizarse las validaciones.

Todos los modelos trabajan sobre componentes similares del ciclo de vida: planificación, requerimientos, diseño, desarrollo, pruebas, despliegue y mantenimiento. La principal diferencia está en el orden, la frecuencia y el nivel de retroalimentación con que se ejecutan.

Qué decisiones organiza un modelo

Un modelo organiza cuándo se define el alcance, cómo se dividen las entregas y quién valida los resultados. También establece cómo se gestionan los cambios y qué información necesita el equipo antes de comenzar a desarrollar.

En un enfoque secuencial, la mayor parte de la definición ocurre al inicio. En uno ágil, la planificación se actualiza en ciclos cortos. En un modelo iterativo, se construye una versión inicial y se mejora mediante repeticiones controladas.

Esta estructura ayuda a coordinar responsables de negocio, especialistas técnicos y proveedores. También permite establecer entregables, criterios de aceptación y momentos de aprobación.

Por qué no existe un modelo único

No existe un modelo adecuado para todos los proyectos porque las organizaciones trabajan con diferentes niveles de incertidumbre, riesgo y complejidad. Un sistema regulado con requerimientos estables necesita controles distintos a una aplicación que debe evolucionar según los comentarios de sus usuarios.

También influye la disponibilidad del negocio. Algunos proyectos cuentan con usuarios que pueden validar avances cada dos semanas, mientras otros dependen de responsables que solo participan en hitos específicos.

La elección debe considerar el alcance, las integraciones, la criticidad y la posibilidad de cambios. Definir correctamente el alcance de un desarrollo de software a medida permite identificar si el proyecto necesita una planificación cerrada o una ejecución con mayor capacidad de adaptación.

¿Cuáles son los tres modelos de desarrollo de software?

Los tres modelos analizados son cascada, ágil e iterativo. Cada uno puede producir buenos resultados cuando se aplica en el contexto correcto y cuenta con responsabilidades, requerimientos y controles de calidad suficientemente claros.

La diferencia no se limita a la velocidad. También cambia la forma en que los usuarios participan, se aprueba el trabajo y se distribuye el riesgo durante el proyecto.

Modelo en cascada

El modelo en cascada organiza el desarrollo mediante fases consecutivas que deben completarse antes de comenzar la siguiente. Normalmente, el proyecto avanza desde requerimientos y diseño hacia construcción, pruebas, implementación y mantenimiento.

Este enfoque proporciona una planificación predecible cuando el alcance está definido y se esperan pocos cambios. Los entregables de cada etapa pueden documentarse y aprobarse formalmente antes de avanzar.

IBM describe cascada como un modelo lineal y secuencial en el que una etapa finaliza antes de iniciar la siguiente. Su estructura puede funcionar en proyectos estables, aunque ofrece menor flexibilidad cuando aparecen cambios después de aprobar los requerimientos.

La principal limitación es que los usuarios suelen interactuar con el producto completo en una etapa avanzada. Si una interpretación fue incorrecta, corregirla puede afectar el diseño, el código y las pruebas ya ejecutadas.

Cascada puede resultar conveniente para proyectos con obligaciones regulatorias, integraciones previamente documentadas o requerimientos contractuales cerrados. También puede funcionar cuando la organización necesita aprobaciones formales entre fases.

Modelo ágil

El modelo ágil organiza el trabajo en ciclos breves que producen incrementos funcionales y permiten ajustar prioridades con frecuencia. El equipo desarrolla, prueba y demuestra una parte del producto antes de continuar con el siguiente grupo de funcionalidades.

Este enfoque resulta útil cuando los requerimientos pueden evolucionar. Los usuarios observan avances, entregan comentarios y ayudan a priorizar el backlog según el valor generado para el negocio.

Atlassian define Agile como un enfoque flexible e iterativo que enfatiza colaboración, adaptación y retroalimentación, con desarrollos realizados mediante pequeños incrementos. No obliga a trabajar sin planificación; requiere planificación continua y coordinación frecuente.

La participación de los responsables del negocio es una condición importante. Si los usuarios no validan entregas o las prioridades cambian sin una decisión clara, los ciclos cortos pueden acumular trabajo sin cerrar resultados.

Ágil suele ser adecuado para aplicaciones empresariales, portales, automatizaciones e iniciativas digitales cuyo valor puede entregarse progresivamente. También facilita comenzar con un producto mínimo viable y ampliar la solución según su uso real.

Modelo iterativo

El modelo iterativo construye una primera versión y la perfecciona mediante ciclos sucesivos. Cada iteración incorpora mejoras, corrige limitaciones y amplía la funcionalidad hasta alcanzar el resultado esperado.

A diferencia de cascada, no exige que toda la solución quede definida antes de comenzar. El equipo trabaja sobre una base inicial y utiliza la experiencia obtenida en cada ciclo para ajustar las siguientes versiones.

Atlassian señala que el modelo iterativo divide el proyecto en partes manejables y produce una versión funcional en cada repetición. Después de probarla, el producto se perfecciona según los comentarios recibidos y los resultados observados.

Aunque el desarrollo ágil también es iterativo, ambos conceptos no son idénticos. El modelo iterativo describe la construcción mediante repeticiones, mientras Agile incorpora además principios de colaboración, priorización continua, entrega incremental y adaptación organizacional.

Este enfoque puede utilizarse cuando la arquitectura necesita validarse gradualmente, cuando existe incertidumbre técnica o cuando la solución debe probarse con datos y usuarios reales antes de ampliar su alcance.

¿Cómo elegir el modelo adecuado?

El modelo adecuado debe responder a la estabilidad de los requerimientos, la participación de los usuarios y el nivel de riesgo del proyecto. Elegir por preferencia del proveedor o por una tendencia metodológica puede generar una forma de trabajo incompatible con la organización.

También es posible combinar enfoques. Una empresa puede mantener hitos formales para presupuesto y arquitectura, mientras desarrolla funcionalidades mediante ciclos ágiles o iterativos.

Evaluar la estabilidad de los requerimientos

La estabilidad de los requerimientos determina cuánto puede definirse antes de comenzar el desarrollo. Cuando las reglas, integraciones y resultados están claramente documentados, un enfoque secuencial puede ofrecer suficiente control.

Cuando los usuarios necesitan observar el producto para precisar sus necesidades, conviene utilizar ciclos que faciliten comentarios frecuentes. El equipo puede validar primero los procesos de mayor valor y ajustar los siguientes bloques.

Una adecuada definición inicial sigue siendo necesaria en cualquier modelo. Comprender el proceso de desarrollo de software a medida ayuda a establecer qué decisiones deben tomarse durante requerimientos, arquitectura, construcción, pruebas y despliegue.

Revisar la disponibilidad de los usuarios

La disponibilidad de los usuarios condiciona la frecuencia con la que pueden validarse los avances. Un modelo ágil pierde efectividad cuando el negocio no participa en demostraciones ni resuelve dudas dentro de los ciclos acordados.

En cascada, la participación puede concentrarse en levantamiento, aprobación y pruebas finales. Esto reduce la frecuencia de interacción, pero aumenta la importancia de que los requerimientos iniciales sean suficientemente completos.

En proyectos iterativos, los usuarios necesitan evaluar versiones y aportar información para la siguiente mejora. La empresa debe asignar responsables con conocimiento del proceso y autoridad para tomar decisiones.

Considerar el riesgo y la criticidad

La criticidad del sistema determina cuántos controles deben incorporarse y cuándo deben ejecutarse. Una aplicación de consulta interna tiene riesgos diferentes a una plataforma que gestiona pagos, facturación, inventarios o producción.

Los proyectos críticos pueden combinar documentación formal con entregas frecuentes. De esta manera, la organización conserva trazabilidad sin esperar hasta el final para identificar fallas.

La calidad en un proyecto de software empresarial debe verificarse durante todo el desarrollo, independientemente del modelo seleccionado. Las pruebas funcionales, de integración, seguridad y rendimiento deben responder al impacto de una falla sobre la operación.

Analizar el tipo de entrega esperada

El tipo de entrega ayuda a definir cómo debe dividirse el proyecto. Cuando la solución solo genera valor al completarse en su totalidad, un modelo secuencial puede resultar razonable.

Cuando existen módulos que pueden utilizarse por separado, Agile permite poner en operación capacidades antes de concluir todo el alcance. Esto puede generar resultados tempranos y reducir el riesgo de invertir durante meses sin recibir retroalimentación.

El modelo iterativo resulta útil cuando existe una versión inicial que puede perfeccionarse. Un motor de reglas, una interfaz o un proceso analítico pueden mejorar gradualmente mediante validaciones técnicas y funcionales.

¿Se pueden combinar los modelos?

Los modelos pueden combinarse cuando el proyecto necesita control formal y capacidad de adaptación. Esta modalidad suele denominarse híbrida y debe diseñarse con reglas claras para evitar confusión.

Una empresa puede aprobar alcance, presupuesto y arquitectura mediante hitos similares a cascada, pero ejecutar el desarrollo en ciclos ágiles. También puede utilizar iteraciones para validar un componente complejo antes de incorporarlo a la solución completa.

El riesgo de un modelo híbrido aparece cuando cada parte interpreta la metodología de forma diferente. El contrato, el plan de trabajo y los criterios de aceptación deben precisar qué elementos son fijos, cuáles pueden cambiar y cómo se aprobarán nuevas solicitudes.

En organizaciones peruanas con procesos críticos e integraciones con SAP, Odoo o plataformas cloud, este enfoque puede equilibrar gobierno y flexibilidad. El resultado depende más de la claridad operativa que del nombre asignado a la metodología.

Conclusión

Elegir un modelo de desarrollo significa decidir cómo se distribuirán las validaciones, los cambios y los riesgos. La mejor alternativa será aquella que permita al equipo avanzar con suficiente información y al negocio comprobar resultados antes de comprometer toda la inversión.

Cascada conviene para alcances estables y aprobaciones formales, Agile para prioridades cambiantes y entregas frecuentes, y el modelo iterativo para construir una base funcional y mejorarla progresivamente mediante pruebas y retroalimentación.

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